El fiscal de Seguridad Vial solicita más educación vial en primaria y secundaria.
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SEGURIDAD VIAL?… NO ES SUFICIENTE SABER QUE NO VAMOS BIEN

Las declaraciones del Fiscal para la seguridad vial alertando sobre el incremento de los índices de mortalidad en los jóvenes, los ciclistas y los motoristas, y la presencia, aun, de alcohol y droga en los conductores accidentados así como la influencia en la desatención en la conducción por el uso de las nuevas tecnologías de la información, se nos antoja como un intento de insistir en los aspectos que los responsables de tráfico ya saben pero no resuelven. Todos saben que la inseguridad vial está creciendo y que el modelo actual está desfasado. Hay que hacer un gran cambio en el modelo de gestión de la seguridad vial, que los expertos ya tenemos definido y explicado, pero que políticamente es complejo aplicar porque rompe los esquemas históricos de organización interadministrativa. Urge una nueva Ley del Factor Humano de la Seguridad Vial. Todos lo saben pero nadie le pode el cascabel al gato.

Los buenos servidores del pueblo que ostentan cargos de responsabilidad en temas de seguridad laboral o vial son aquellos que convocan ruedas de prensa cuando las estadísticas no aportan buenos resultados o cuando hay puntas de accidentalidad, y lo hacen público para alertar a los usuarios de la vía pública de los riesgos detectados. El Fiscal de la seguridad vial lo ha hecho. Por el contrario, utilizar los medios exclusivamente para decir que todo va bien y que la siniestralidad vial baja (en los aspectos que baja escondiendo los aspectos en que suben, no deja de tener otras connotaciones políticas o de oportunidad de venta de prestigio que se podría apartar de la propia comunicación preventiva. Son fórmulas que June Edvenson (siempre tan lúcida) califica de intangibles, porque aunque tienen una base real y se presentan como beneficios sociales para la seguridad vial, eligen aspectos de evolución estadística favorables pero esconden aquellos otros que no lo son tanto y que precisamente por ello deberían tener prioridad en ser advertidos y publicados. Edvenson habla entre sus “intangibles” de conceptos como la responsabilidad, el grado de satisfacción, la innovación, la transparencia y los estilos de vida. Y los contempla en el marco del coste-beneficio de una acción y sus repercusiones sociales y económicas. Y va más allá cuando entrando en la alta política analiza los porqués de las guerras contemporáneas, de los bloqueos económicos, de los secretos bancarios, de la tolerancia en la corrupción y en los silencios sobre los fraudes. Por ello ironiza cuando los legisladores intentan redactar y publicar normas sobre la honorabilidad y la transparencia en el ejercicio de las responsabilidades públicas.

Es relativamente sencillo en cualquier momento elegir el mejor concepto estadístico para publicar una disminución en la siniestralidad. Hasta 2015 los poderes públicos han estado consiguiendo en diferentes contextos territoriales del mundo, una importante incidencia en la disminución de las puntas de velocidad de los vehículos ligeros sobre las vías públicas, lo que se tradujo en muy positivas y espectaculares reducciones en las cifras de mortalidad de tráfico. Se tiende entonces, casi de manera exclusiva a evaluar la seguridad vial en base a las estadísticas de muertos sobre la vía pública. Es un referente, sin duda. Pero también son referencias importantes el número de accidentes con víctimas (heridos graves o leves incluidos) o la cifra de accidentes de solo daños materiales de los que el sector asegurador son la mejor fuente de información.

La precisión en la información es indispensable para hablar con propiedad de la evolución de la seguridad vial o laboral. Aplaudimos a los responsables que programan la prevención en base a los estudios de la siniestralidad imparciales y documentados de las Universidades y las comunidades científicas. Y sobre todo, a aquellos que junto a la publicación de los datos de evolución satisfactoria, se preocupan en encontrar los aspectos negativos para buscar las soluciones mejores en los aspectos más débiles. De qué sirve aplaudirse de la disminución de muertos en carretera si simultáneamente, están aumentado de manera significativa el número de accidentes con víctimas en ciudad sin destacarlo. En la seguridad vial, las cartas boca arriba y con la verdad por delante. Y no con verdades a medias. En todo caso priorizando los puntos débiles aunque afianzando los puntos fuertes. Y en la seguridad laboral también (un campo mucho más amplio y complejo por la variedad de sectores productivos).

Y volvamos a June Edvenson. No solo hay que analizar los indicadores fáciles de obtener por las estadísticas numéricas, sino esforzarnos en encontrar aquellos otros aspectos intangibles de difícil objetivación que pueden tener tanta o más trascendencia en las actitudes y comportamientos de los usuarios de las factorías industriales y de la vía pública.

Gracias pues al Fiscal para la seguridad vial por alertarnos de los problemas. Pero no se olvide Su Señoría de que los fiscales deben esencialmente actuar con dureza en defensa de la sociedad contra los insolidarios conductores que pierden todos los puntos y reinciden. Debe de consolidarse la revocación definitiva del permiso de conducir como instrumento preventivo. Y piense en otros aspectos que tenemos sobre la mesa y que podrían permitir a la Fiscalía actuar de oficio: examinadores en huelga que hunden el sector de la formación vial, responsables de seguridad vial que frenan acciones eficaces por considerarlas políticamente incorrectas o incluso inoportunas, empresarios de transportes que programan excesos de horas de conducción a su personal, futbolistas famosos que van a entrenar a 200 Kms/h con sus bólidos.

Zapatero a tus zapatos.

Necesidad de más seguridad en las carreteras españolas y sobre todo, más concienciación.
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Las 15 medidas que la DGT aplicará en 2017 para mejorar la seguridad vial

Nuestra opinión al respecto de las 15 medidas que está aplicando la DGT para este 2017 para mejorar la seguridad vial y que tendrá un coste de 11,7 M€, visto el coste desglosado de cada una de ellas, observamos que en el ránking decreciente de importes estamos en penúltimo lugar, decimos “estamos” porque nos identificamos con las tres últimas medidas 13, 14 y 15.

De las medidas 1 a la 12 no dudamos de su efectividad pero creemos que el presupuesto a emplear en las mismas es desmesurado por lo que respecta a causa-efecto en pro de la seguridad vial considerando irrisoria la dotación económica destinada a las tres últimas medidas “13,14 y 15” (150.000 €) debido a que:

  • En los 10 años que llevamos en el mundo de la concienciación nos ha dotado de experiencia para argumentar que las medidas a tomar de la 1 a la 12 no es que no sean necesarias pero las estadísticas nos revelan que el 95 % de los accidentes son producidos por error humano así que es ahí donde se debe incidir con más insistencia.

 

  • Estos 150.000 € destinados para difundir en redes sociales, medios digitales y grabaciones (13,14 y 15) los consideramos insuficientes porque la concienciación que verdaderamente impacta es la real. Tener a la persona accidentada frente a ti explicando su testimonio, su antes y su después, las repercusiones personales, familiares etc.

 

A sabiendas que la concienciación directa es lo único que hace tener buena praxis en la conducta a la hora de conducir de la persona y que solo depende de él, opinanos se debería hacer un estudio y una distribución equitativa de los 11,7 M€ en función a la efectividad de las medidas dotando de más presupuesto estas tres últimas y aportar testimonios reales en cada uno de los grupos mencionados cubriendo todo el ciclo vital:

  • colegios (edad juvenil)
  • Secundaria y trabajadores (edad adolescente y adulta)
  • Educación a tercera edad (edad sénior)

 

La reflexión final de este escrito es que antes de tomar medidas que a nivel mediático puedan parecer productivas, hay que hacer un estudio previo y consulta a expertos para hacer una distribución económica “pública” más equitativa en función de la efectividad de cada una de esas 15 medidas.

Fuente: Car and Driver.